Incendio en la UTCH
"El Gobernador interrogó:-Quién es el autor del
incendio?-No sé, General. Repito que no
sé. No puedo confesarme reo de este crimen".
Sin norte ni
timonel
¿Qué ideas en la cabeza y qué sentimientos en el corazón pueden tener quienes idearon y quienes ejecutaron el incendio provocado en la noche del 2 de diciembre de 2024 en un edificio del campus de la Universidad Tecnológica del Chocó Diego Luis Córdoba, en Quibdó; edificio en el cual -según informaciones de prensa-[2] reposaban “equipos, datos y documentos relacionados con el devenir económico, presupuesto, facturación, cartera, pagaduría, contratación, cuentas de cobro, calificaciones y certificaciones” de la UTCH?
Quizás sean las mismas ideas y los mismos sentimientos que han albergado y albergan las cabezas y los corazones de quienes, habiendo tenido la oportunidad -durante varias décadas- de convertir a la UTCH en una universidad prestigiosa por su calidad académica, respetable por el mérito profesional de sus directivos y docentes, y por la pulcritud de su administración, reconocida por el compromiso y el nivel de sus estudiantes, referenciada por su producción de conocimiento sobre las realidades del Chocó…, etc.; han elegido actuar de modo cada vez más deleznable -y deletéreo- hasta conducirla al lamentable estado en el que se encuentra desde hace tantos años: sin norte, sin rumbo, sin timonel, con infinita pena y poco o nada de gloria en su presente y en su devenir…
Mérito y honradez
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| Campus o Ciudadela Universitaria de la UTCH en Quibdó. Foto: Web UTCH. |
El tamaño
sí importa
Es necesario considerar la posibilidad de suspender por un tiempo prudencial tanto crecimiento cuantitativo (el que mucho abarca poco aprieta) y dedicar todos los esfuerzos a atender el crecimiento cualitativo de la institución (lo bueno, si breve, dos veces bueno); es decir, la sustancia intelectual, académica, ética y formativa que le da sentido a tanto boato y a tanta infraestructura y a tanto personal. Trabajar por acreditaciones de alta calidad de los programas, más allá de las formas y del papel -que puede con todo-, tendría más valía que seguir añadiendo más y más programas a una oferta de mercado académico que ha terminado -con la sumatoria del montón de instituciones de educación superior que después de creada la UTCH ahora sí llegaron al Chocó- por saturar el mercado laboral con profesionales que no tienen más que su diploma enmarcado, escaneado o celosamente guardado por su mamá en un escaparate, entre una carpeta o un sobre, pues su sueño de encontrar trabajo se estrella día a día con la realidad de una ciudad, Quibdó, que ostenta hace varios años el campeonato nacional de desempleo…
Deudas pendientes
Convertir a la UTCH en verdadero faro del conocimiento de la región, más allá de las colecciones de diplomas de posgrado, incluyendo doctorados, que suelen exhibirse como rasgos de autoridad profesional y académica, debería ser una prioridad para sus próximos cincuenta años de vida. La realidad del Chocó no puede seguir pasando -como parte del paisaje en un viaje en carro o en panga- frente a los ojos institucionales de una universidad que fue creada para ser alma mater de la región… Por ejemplo, más de tres décadas de degradación del conflicto armado y victimización de tres cuartas partes de la población, deberían haber sido suficientes para que en la UTCH se hubiera puesto en marcha un observatorio de paz y derechos humanos, dotado de herramientas modernas de registro y sistematización de información, que brindara al Estado, a la sociedad, a los organismos de derechos humanos y a la comunidad internacional, análisis y datos precisos para entender y abordar una situación que sigue matando y ahogando en el desamparo a las masas rurales y urbanas inermes e indefensas que a la pobreza extrema deben sumarle una violencia atroz, como contexto de sus vidas…
Tarea estratégica
Construir organismos poderosos de investigación, capaces de ofrecer a la región y al país estudios científicos de todo orden: sociales, humanos, biológicos, forestales, agrarios, ambientales, arquitectónicos, artísticos y culturales, políticos, educativos e ingenieriles, históricos, económicos y de salubridad, que hoy son desarrollados y presentados por grandes universidades del interior del país, por oenegés e instituciones similares; es tarea estratégica a la cual está llamada la UTCH como agente del desarrollo regional, tal como fue imaginada en su sueño fundacional…
No todo es
$
Revisar profundamente en qué consiste y en qué se traduce la interetnicidad e interculturalidad de la UTCH es también una tarea urgente. Apelar, cincuenta años después, a estos atributos, no puede tener como único móvil la consecución de más y más recursos económicos, más y más dinero, más y más plata, más y más billete, para más y más triunfalismos inocuos… Proclamarse universidad interétnica e intercultural -no biodiversa, biodiverso es el territorio chocoano- no es un simple título de campeonato que se conquista para alardear y así obtener recursos adicionales del Presupuesto General de la Nación. Es, si se concretara seriamente, una responsabilidad adicional, fundamental, diferencial, histórica, con la diversidad étnica y cultural de la nación colombiana y de la región chocoana. Y esto es muchísimo más que $.
Preguntas
finales
¿Se necesitaba un incendio -intencional y provocado, además- para que el gobierno nacional tomara realmente en serio la situación de la UTCH y entendiera que es verdaderamente grave lo que allí sucede? ¿Será que esta vez el Ministerio de Educación Nacional y demás instancias involucradas sí se apersonarán juiciosamente de la situación, y tomarán medidas sólidas, que no se derrumben por sus propias fisuras jurídicas y que resistan las andanadas sucesivas de abogados, rábulas, tinterillos y picapleitos? ¿El gobierno nacional coadyuvará en la rectificación del rumbo de la UTCH y se abstendrá del populismo y la condescendencia de alentar la creación de nuevas carreras -complejas, como Medicina y Antropología- antes de revisar, cualificar y estabilizar las que actualmente ofrece con deficiencias la institución…?
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| Foto: Web UTCH |
“Por la ignorancia se desciende a la servidumbre, por la educación se asciende a la libertad”. Esta sentencia de Diego Luis Córdoba, que en sus comienzos fue emblema e inspiración de la Universidad Tecnológica del Chocó, que lleva su nombre; ha sido traicionada en su esencia. Del mismo modo que el monumento a su memoria, en el Parque Centenario de Quibdó, sigue siendo ultrajado sin que ninguna institución o funcionario haga algo para impedirlo. Y del mismo modo que han sido olvidadas, relegadas y deshonradas las palabras del primer rector de la UTCH, Jesús A. Lozano Asprilla, en la ceremonia inaugural de la institución, el 6 de marzo de 1972, en las instalaciones del Colegio Carrasquilla de Quibdó: “Esta Universidad del Chocó no se puede entender como una fábrica de profesionales en serie, sino que su misión consiste en servir de motor de cambio y liberación de la miseria y el abandono en que vive el Chocó”...[4]
“Educar al pueblo es hacer patria. Pues hagámosla”, escribió Rogerio Velásquez en el periódico ABC, de Quibdó, el 21 de diciembre de 1929.
[1] Rogerio Velásquez. Las memorias del odio. Colcultura-Biblioteca del Darién, volumen 3. 1993. 93 pp. Pág. 63.
[2] Chocó 7 días. Incendio en el bloque administrativo de la Universidad del Chocó. 3 diciembre, 2024. https://choco7dias.com/incendio-en-el-bloque-administrativo-de-la-universidad-del-choco/
[3] Nubia
Carolina Córdoba-Curi. @NubiaCarolinaCC. 2 de diciembre 2024, 10 p.m.
[4] Ely Gómez Ortega. Así fueron las primeras
clases en la UTCH. En: A propósito de la crisis de la UTCH. El Guarengue,
12 de agosto 2024: https://miguarengue.blogspot.com/2024/08/a-proposito-de-la-crisis-de-la-utch-la.html















