lunes, 25 de abril de 2022

 En homenaje a Mary Grueso Romero

/Mary Grueso Romero con la Ministra de Cultura, Angélica Mayolo,
y el Director de Poblaciones del Ministerio de Cultura,
Luis Alberto Sevillano, en el lanzamiento de la obra completa
de la autora. Bogotá, FILBO, 22 de abril de 2022.
FOTO: Mincultura.

De la mano de Mary Grueso Romero o, mejor dicho, siguiendo las huellas que Mary nos ha ido dejando en sus poemas y relatos, que son lo que al boga experimentado el mapa mental de los vericuetos de un estero, es posible viajar sin extravíos por los recovecos y confines del recóndito litoral y las mares del Pacífico Sur de Colombia; por sus amaneceres frescos y la policromía siempre nueva de sus crepúsculos inefables; a través del sonido de sus músicas de marimba y de la refrescante música líquida de sus ríos acariciando la orilla de los caseríos en el silencio de la medianoche. Gracias a Mary, a las huellas que nos ha dejado en todos y cada uno de sus escritos, a su mirada esencial de mujer, a su peculiar sensibilidad de poeta y al lenguaje llano de sus versos, es posible recorrer la cotidianidad y la historia de esos pueblos ignotos -que hasta hace poco ni en los mapas aparecían- y de su gente, que durante cientos de años ha sido capaz de construir vidas dignas a partir de un fino conocimiento del entorno, del trabajo común de su parentela extensa y de su sabiduría añeja y ancestral.

Enhorabuena, pues, el Ministerio de Cultura ha presentado este viernes 22 de abril, en la Feria Internacional del Libro de Bogotá, FILBO 2022, el corpus o edición de la obra completa de Mary Grueso Romero, guapireña de nacimiento, bonaverense por adopción, zarzaleña por vivencias, tumaqueña por extensión, chocoana por devoción, pacífica por naturaleza, por historia y tradición. Merecido homenaje a quien es, indudablemente, una de las voces representativas de la poesía afrocolombiana de fines del siglo XX y lo corrido del siglo XXI, al igual que una reconocida pionera de la literatura infantil afrocolombiana.

En El Guarengue, un pequeño homenaje de gratitud a quien tanto se lo merece, por la vida y el empeño que ha dedicado para narrarnos el Pacífico en su poesía, desde las nostalgias mareñas y ribereñas por lo que otrora fue y hoy ya no es, hasta el dolor frente a la vida cercenada y la selva saqueada; pero también la esperanza de que algún día pasará esta mala hora y volverá a campear la vida, con todo y la dignidad incluida: Mary Grueso Romero, la poeta que, además, a la mejor usanza de los trovadores y decimeros campesinos de finales del siglo XIX en todo el Pacífico negro, le canta también al amor y a la sensualidad, a la pasión y al encantamiento entre hombres y mujeres, sin falso recato y con plena verdad, con picaresca o romance según la oportunidad.

Del antológico libro de Mary Grueso Romero “Cuando los ancestros llaman” [1], editado por la Universidad del Cauca y el Grupo de editoriales universitarias del Pacífico para la Feria Internacional del libro de Cali, en octubre de 2020, hemos tomado el material que a continuación reproducimos. En primer lugar, un fragmento del prólogo escrito para el libro por María Mercedes Jaramillo (Fitchburg State University)[2], donde se resalta la pertenencia racial y social de Mary como signos de su identidad y fuentes de su voz. Luego, un fragmento del ensayo de la Profesora Elizabeth Castillo Guzmán[3], de la Universidad del Cauca, incluido al final del libro y que contiene un valioso y fundamentado análisis acerca de quién es Mary y cuáles son las principales claves de su trabajo literario. Y para terminar, cuatro poemas de Mary Grueso Romero como una muestra del talante de su voz.

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FOTO: Cortesía MGR.

 “Mary Grueso Romero, Almanegra del litoral”
Por María Mercedes Jaramillo
Fitchburg State University
(FRAGMENTO)

Mary Grueso Romero, como fiel representante de su raza y de los habitantes del litoral Pacífico, nutre su voz en las tradiciones heredadas de los ancestros africanos traídas por los esclavos arrancados de la patria, del núcleo familiar y del entorno cultural autóctono. Hecho que genera en la diáspora un deseo de retornar a ese nicho primigenio, ya idealizado por la nostalgia y anhelado como un locus amoenus. Esa patria donde habitan dioses y seres humanos cuyas lenguas, cantos, ritos, danzas y hábitos están ligados a la vida, al cuerpo, al color de la piel; color que no se opone a lo blanco, que no articula lo oscuro como opuesto a lo claro, no es el espacio del misterio, de lo oculto, de lo peligroso. El color no es el ser y no determina el hacer o el sentir. Es pues, sólo un rasgo más de la condición humana, que muchos afrodescendientes, alienados por el racismo y por la deshumanización, han llegado a asumir con dolor y vergüenza. Este mundo binario y asimétrico instaló falacias que legitimaron la opresión únicamente basada en el color de la piel. Se creó así, un sistema de apartheid apoyado por la elite dirigente, la Iglesia y el Estado que siguen generando discriminación y explotación.

Grueso Romero asume con orgullo el color de su piel a la vez que desnuda el racismo de los que la llaman morena, para no ofenderla; la poeta con acierto y tono burlón increpa a los que con hipocresía usan eufemismos que apuntan al apartheid social aún vigente en el siglo XXI. En ‘Negra soy’ afirma rotunda: “¿Por qué me dicen morena? / si moreno no es color / yo tengo una raza que es negra, / y negra me hizo Dios. / Y otros arreglan el cuento / diciéndome de color / dizque pa’ endulzarme la cosa / y que no me ofenda yo. […] Yo soy negra como la noche, / como el carbón mineral, / como las entrañas de la tierra / y como oscuro pedernal. / Así que no disimulen / llamándome de color / diciéndome morena / porque negra es que soy yo”. La voz poética reivindica el origen africano y el color de la piel, es un Almanegra, como bien la llama Águeda Pizarro, que con firmeza y orgullo alza sus versos para alabar lo propio y defender ese legado que enriquece la cultura nacional; ese innegable aporte de los afrocolombianos a la creación y desarrollo económico de la nación.

[…]

Grueso Romero funde en sus versos alegría y dolor, humor y tragedia, amor y muerte; y revela esa fuerza espiritual de los afrocolombianos que les ha permitido conservar su cultura y disfrutar la vida a pesar de la discriminación y el abandono de la región por parte del Estado. La autora le canta a su tierra, a su gente y reivindica el lenguaje coloquial del litoral Pacífico, a la vez que enriquece el verso con el ritmo, las tonalidades y la musicalidad de los vocablos de sabor africano.


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 “Mary Grueso Romero,
poética de la emoción pacífica”
 
Por Elizabeth Castillo Guzmán
Universidad del Cauca
(FRAGMENTO)

Durante los años cuarenta del siglo XX en Colombia, la educación pública en las zonas rurales era escasa y restringida. Muy pocos niños, y casi ninguna niña, podían acceder a un ciclo completo de primaria y secundaria, menos en regiones aisladas y consideradas territorios nacionales, como la Costa Pacífica que Sofonías Yacup denominará Litoral Recóndito (1937) para nombrar su estado de pobreza y abandono. Así las cosas, la educación estaba reducida a las pocas cabeceras municipales existentes, lo cual dejaba prácticamente excluida a la población de las zonas ribereñas distantes de los cascos urbanos, en su mayoría hijos de mineros, campesinos, bogas y pescadores.

Mary Grueso Romero nació en una época de fanatismos partidistas y católicos, desconfianza hacia el ‘pueblo’, desmedido centralismo de los Andes sobre la nación y un patriarcado feroz que consideraba a las mujeres como seres inferiores, sin vocación para el pensamiento racional, confinadas por la Iglesia y el Estado a la vida doméstica, religiosa o del magisterio. A pesar de estos signos, la poeta fue bendecida por el poder de un abuelo que reconoció en su pequeña nieta un brillo distinto, que le mereció toda su atención y cuidado.

La historia de Mary Grueso Romero estuvo marcada desde muy tempranas horas por un aura impropia de tiempos en los que poco interesaba hacer de las mujeres negras seres letrados y de razón ilustrada. El manto protector de su abuelo le dio las condiciones para llevar una niñez fuera de lo común y para esculpir su memoria con el lenguaje ancestral de consejos para las noches sin luna. Ella rememora sentencias morales promulgadas entre la seriedad y la jocosidad de viejos señores respetuosos de Dios y sus leyes. Estas fueron sus primeras lecciones de vida, que cultivaron esa indómita pasión literaria, el amor entrañable a su extensa familia, los valores solidarios y fraternos del compadrazgo, las vicisitudes del río que se lleva a unos y trae a otros, y una negritud profundamente arraigada en su manera de sentir. Todo este recorrido alimentó la inquietud de su espíritu y exaltó su manera de ver el mundo, de nombrarlo, de escribirlo y narrarlo muchos años después, cuando su propia diáspora la pusiera en tierras lejanas a su raza y a su cultura, pero abiertas a su condición intelectual.

En medio de casas grandes de madera y devoción a los santos, de juegos de niños y seriedades adultas, Grueso conoció el arribo de los años cincuenta y de los descendientes de la hacienda y la plantación esclavista, que encontraron en el oro la llave amarilla para abrir las puertas de muchos poblados dispuestos a que sus calles y sus casas cambiaran de dueños. La minería inventó ‘los negros con plata’, y la vida en Guapi y Timbiquí se transformó en el orden racial y cultural. Entre moderno y anticuado, este pedazo del litoral se llenó de nuevas palabras que mezclaban alegremente la sonoridad de la manigua venida entre los catres y las lámparas de petróleo, y las novedades de una mitad de siglo con radio y electricidad. Era una época de cambios, y la ‘muñeca negra’ aprendería a reconocer en la tradición oral el mejor testimonio de lo que nunca dejó de ser, de lo que pervivió hasta el final, en su terquedad de la palabra viva.

La escuela primaria fue una aventura precoz para Mary, quien ya estaba predestinada a quedarse habitándola por muchos años. En ella y con menos de cinco años, aprendió el universo de las letras y los dibujos que estaban puestos en los libros de textos. Siendo una señorita ingresa a la Escuela Normal Superior María Inmaculada de Guapi, de donde salió titulada para ejercer la docencia y con una argolla de mujer casada. En su esposo y maestro Moisés Zúñiga, encontró apoyo y confianza para su camino intelectual. Esto hizo posible su paso por la universidad a finales de los años ochenta, cuando acontecía en Cali, Medellín y Bogotá el surgimiento de una clase media negra que dictaba clases en colegios del Estado, enviaba sus hijos a la educación superior y comenzaban a acumular pequeños patrimonios que los hacían ciudadanos por fuera de su territorio de cuna.

FOTO: Cortesía MGR.

La vida de Mary Grueso como maestra está profundamente imbricada con su obra literaria. En su compleja condición de madre, maestra y esposa, tuvo que afrontar el dolor de una viudez que le llegó muy temprano y puso sobre sus hombros una pesada tarea. Con dos hijos y un empleo como maestra de primaria en Buenaventura, Mary Grueso le robó segundos a las noches y las madrugadas de su vida, para escribir y rasgarle al papel poemas y versos que adormecieran el dolor por la ausencia de su amado. Como en el caso de Sor Juana Inés de la Cruz y su serena pasión amorosa, la poeta Grueso vertió secretamente en su literatura todo el coraje y la fuerza que habita el alma de una mujer negra que se debate entre los pesares de la viudez y la fuerza de la creación cotidiana. De ese momento de su vida viene una transcendental experiencia como escritora, enfrentarse a las propias ataduras sentimentales y emocionales de sus textos. Despide un género, un momento vital, un estilo poético, y así mismo se desprende del vínculo triste y nostálgico que habitaba su comunicación con Moisés.

 

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4 poemas de Mary Grueso Romero
 
1
Muñeca negra
Le pedí a Dios una muñeca
pero no me la mandó;
se la pedí tanto, tanto,
pero de mí no se acordó.
Se la pedí a mi mamá
y me dijo: “pedísela duro a Dios”,
y me jinqué de rodillas
pero a mí no me escuchó.
Se la pedía de mañanita
antes de rayar el sol
para que así tempranito
me oyera primero a yo.
Quería una muñeca
que fuera como yo:
con ojos de chocolate
y la piel como un carbón.
Y cuando le dije a mi taita
lo que estaba pidiendo yo
me dijo que muñeca negra
del cielo no manda Dios;
“buscáte un pedazo’e trapo
y hacé tu muñeca vo”.
Yo muy tristecita
me fui a llorá a un rincón
porque quería una muñeca
que fuera de mi color.
Mi mamá muy angustiada,
de mí se apiadó
y me hizo una muñeca
oscurita como yo.
 
 
2
Si Dios hubiese nacido aquí
A Soffy Romero Hinestroza
 
Si Dios hubiese nacido aquí
sería un pescador,
cogería chontaduro
y tomaría borojó.
María sería una negra
requete-gordita como yo
que sobre la cabeza
llevaría un platón
llenecito de pescado
ofreciéndolo a toda voz
recorriendo las calles
por toda la población:
“Llevo pescao fresquito
con leche y sin estropiá;
el pargo pa’ comé frito,
y el ñato pa’ sancochá,
canchimala par tapao
y el pollo pa’ surá”.
Si Dios hubiera nacido aquí,
aquí en el litoral,
sería un agricultor
que cogería cocos en el palmar
con un cuerpo musculoso
como un negro de “el Piñal”,
con un cuerpo azabache
y unos dientes de marfil,
con el pelito apretado
como si fuera chacarrás,
en la llanura del Pacífico
tumbaría natos y manglar
que convertiría en polines
pa’ los rieles descansar,
y sacaría cangrejos
de las cuevas del barrial.
Si Dios hubiese nacido aquí,
aquí en el litoral,
sentiría…
hervir la sangre
al sonido del tambor.
Bailaría currulao con marimba y guasá,
y tomaría biche en la fiesta patronal,
sentiría en carne propia
la falta de equidad
por ser negro,
por ser pobre,
y por ser del litoral.
 
 
3
Cómo te extraño
Te extraño y no te he visto
y te he tenido entre mis brazos
y he sentido tus caricias
navegando en mi mar.
Te he sentido penetrando
en el centro de mi estero
y he sentido que mi cuerpo
lo baña el aguasal.
He sentido poco a poco
el subir de mis mareas
y como el viento mensajero
tus gemidos me hacen llegar.
Y en las noches en la playa
en mullidas arenas
con el mástil muy erguido
sin poderlo controlar,
en silencio nos quedamos
mirando las estrellas
cómo en veloz picada
descienden hasta el mar.
Luego sin proponérnoslo
nos miramos a los ojos
y las manos se desplazan
y comienzan a bogar
y subimos y bajamos
en las crestas de las olas
hasta que tu cuerpo atraca
en mi playa de aguasal.


4
Negra soy
¿Por qué me dicen morena?
Si moreno no es color,
yo tengo una raza que es negra
y negra me hizo Dios.
Y otros arreglan el cuento
diciéndome de color
dizque pa’ endúlzame la cosa
y que no me ofenda yo.
Yo tengo mi raza pura
y de ella orgullosa estoy,
de mis ancestros africanos
y del sonar del tambó.
Yo vengo de una raza que tiene
una historia pa’ contá
que rompiendo sus cadenas
alcanzó la libertá.
A sangre y fuego rompieron,
las cadenas de opresión,
y ese yugo esclavista
que por siglos nos aplastó.
La sangre en mi cuerpo
se empieza a desbocá,
se me sube a la cabeza
y comienza a protestá.
Yo soy negra como la noche,
como el carbón mineral,
como las entrañas de la tierra
y como el oscuro pedernal.
Así que no disimulen
llamándome de color,
diciéndome morena,
porque negra es que soy yo.



[1] Mary Grueso Romero. Cuando los ancestros llaman: poesía afrocolombiana / Mary Grueso Romero – Popayán: Universidad del Cauca. Sello Editorial, 2015. Segunda edición, especial para la Feria Internacional del libro de Cali, octubre de 2020. ISBN digital: 978-958-732-446-4. 168 p. 

El libro se puede obtener en: https://filcali.com/wp-content/uploads/2020/10/Cuando-los-ancestros-llaman-Unicauca-FINAL.pdf

[2] El prólogo de María Mercedes Jaramillo se puede leer completo en las páginas 17 a 33 del libro.

[3] El artículo de Elizabeth Castillo Guzmán se puede leer completo en las páginas 147 a 157 del libro.


lunes, 18 de abril de 2022

 “Doble la hoja de la tristeza 
y no haga caso de la crisis”

-La Gran Depresión en el Chocó, 1930-
FOTO: Archivo fotográfico y fílmico del Chocó. Ca. 1925

Es el martes 23 de septiembre de 1930. El mes termina dentro de una semana, exactamente, dando paso a los festejos centrales en homenaje a San Francisco de Asís, patrono de la ciudad, que este año serán inolvidables. Atempera el clima una llovizna pertinaz e inocente, que a duras penas se nota sobre el espejo achocolatado de los charcos que en las calles dejó el aguacero de la noche del lunes. Decenas de quibdoseños leen con asombro, y con algo de pesar por lo que están viviendo sus paisanos istmineños y condoteños, las declaraciones que sobre la situación social y económica de la provincia del San Juan ha concedido al periódico ABC -diario del que ha sido cronista y redactor- el insigne educador y servidor público don Lisandro Mosquera Lozano, quien llegó de Istmina en el avión del día anterior.

“Como informamos ayer, nuestro compañero de redacción, don Lisandro Mosquera Lozano, llegó a la ciudad procedente de Istmina, en donde permaneció por espacio de cuatro años en el desempeño de un importante cargo oficial. Quisimos recoger sus impresiones sobre distintos tópicos y con tal fin charlamos buen rato con él”. Así introduce el ABC su nota titulada “La situación de los pueblos del San Juan”, en la que recoge las palabras de su ilustre entrevistado, quien de entrada sostiene que “la situación fiscal en el San Juan es pavorosa”[1].

Ya ha pasado un año del crac de 1929, con el cual comenzó la llamada Gran Depresión de la economía capitalista mundial, que habrá de prolongarse hasta finales de la década de 1930. Los flujos de capital extranjero, que hasta entonces parecían inagotables, se han detenido bruscamente, afectando, entre otros sectores, la minería y la extracción de maderas finas y productos no maderables de selvas colombianas como las del Chocó; al igual que los procesos de manufactura e industrialización que antes de la crisis estaban en auge en centros urbanos como Medellín y Bogotá. Se han incrementado los precios de gran cantidad de mercancías de venta corriente en el comercio de Quibdó, que ahora escasean en Barranquilla y Cartagena, desde donde son traídas en barco por el río Atrato. La reducción significativa de las importaciones de maquinaria y equipos, insumos y materias primas, ha disminuido el recaudo de impuestos por ese concepto, con notable efecto en el menoscabo de los presupuestos anuales de la Intendencia Nacional del Chocó. La sensible disminución del monto de recursos de inversión del presupuesto nacional girados a la Intendencia afecta, por ejemplo, la entrada en pleno funcionamiento del Hospital San Francisco de Asís, de Quibdó, que solamente viene a ser posible en el año 1935, gracias a los grandes esfuerzos de gestión del gobierno de Adán Arriaga Andrade[2] y a pesar de que había sido inaugurado en 1929 por su prestigioso y eficiente predecesor, Jorge Valencia Lozano.

La “pavorosa situación fiscal” de la provincia del San Juan, descrita así por Lisandro Mosquera Lozano en su testimonio al periódico ABC del 23 de septiembre de 1930, es una muestra cruda de los efectos locales, en el Chocó de entonces, de la crisis global de la economía producida por la Gran Depresión. La deuda de la tesorería intendencial del Chocó en esa provincia llegó a ser tan alta que equiparó el valor total que tendría el presupuesto intendencial cinco años después. Mosquera Lozano lo relata así: “La deuda de la tesorería intendencial pasa de $50.000 y las entradas son desconcertantes”[3], pues “la venta de licores está muy decaída y la de tabaco viene descendiendo rápidamente desde enero, a tal punto que ha llegado a unos dos mil pesos cuando en enero y meses anteriores producía un promedio de seis mil pesos. Las otras rentas no merecen citarse”[4]. La extrema gravedad de la deuda se puede imaginar si se tiene en cuenta que el presupuesto de la Intendencia Nacional del Chocó en 1935 alcanzará un total de $55.075.

La situación de empleados y contratistas de los municipios de la provincia del San Juan ha llegado a tal punto que ponen en venta sus sueldos por la tercera parte de su valor y hasta por la mitad de su valor se ofrecen las órdenes de pago. Y ni siquiera así resultan compradores en tan vesánico negocio, como lo explica Lisandro Mosquera Lozano en su radiografía de la situación para el periódico ABC. “Los empleados públicos están pasando grandes dificultades para la subsistencia. Los sueldos son vendidos con un 30% de descuento y no hay compradores porque nadie tiene dinero disponible. La situación fiscal de los municipios también es aterradora. Todos tienen grandes deudas para con el servicio público. Las órdenes de pago son ofrecidas hasta con el 40% y 50%, pero son rechazadas en todas partes”[5].

Condoto, 1930. FOTO: Misioneros Claretianos, Informe 1934.

No obstante, y aunque no abunden, sí hay quienes están dispuestos a negociar con la penuria económica de los empleados sanjuaneños. A principios de abril de 1930, un comerciante turco llamado Abraham Hauad, a través de su apoderado, Segundo Martín Serrano Bernal, presentó ante el juez primero del circuito provincial del San Juan, doctor Sergio Abadía Arango, varias demandas contra el Municipio de Condoto. Reclama ante la justicia el reconocimiento económico de una serie de “órdenes de pago compradas a los pobres empleados públicos con enormes descuentos”, tal como lo informa el periódico ABC, mediante una nota de su corresponsal en ese municipio, publicada el 14 de abril de 1930[6]. Respetuoso de la ley, al juez no le quedó otro camino que acoger las demandas y proceder al embargo de las rentas municipales de Condoto, “para pagarle al turco Abraham Hauad el fruto de sus especulaciones con lo que se iba a destinar al pago del servicio público. Afortunadamente, el municipio de Condoto, Dios mediante, pagará esa deuda al turco Abraham Hauad, quien continuará siendo persona poco grata a los habitantes del municipio"[7], informa la nota del periódico ABC firmada con el seudónimo de Condoteño, la cual concluye anunciando que toca esperar el resultado de la situación y remata de modo augural, con un refrán castellano: “Esperemos el resultado de todo esto, hay más días que longanizas[8].

No menos mala era la situación de los mineros, fueran o no empleados de las empresas extranjeras concesionarias de las minas de oro y platino en la provincia del San Juan, pues sufrían de modo indistinto los efectos de la estrepitosa caída de los precios del platino. “El Chocó está en la ruina. Los importadores yanquis cablegrafiaron ya que no envíen un grano más de platino, pues el precio del puro, que es el único que tiene ventas, entre los joyeros, descendió a $36 la onza”, se lee en el periódico ABC del lunes 14 de abril de 1930[9]. Seis meses después, “la compañía minera Chocó Pacifico ha licenciado muchos trabajadores de alta y baja categoría, lo que ha venido a aumentar el número de brazos desocupados”[10]. Para entonces, la onza de platino ha descendido a $12, cuando en sus momentos cumbres estuvo por encima de $50[11]. Campesinos y mineros del San Juan están emigrando hacia la provincia del Atrato en busca de oro, pues su precio nuevamente sobrepasa el del platino. El vívido relato de Lisandro Mosquera Lozano al periódico ABC conmueve a los lectores de Quibdó: “Las riberas del río Condoto, antes tan pobladas y llenas de vida, son ahora playas de desolación, inhabitadas. Las gentes han emigrado y están emigrando para el Atrato en busca del oro que vale hoy más que el platino. De El Tapón pasaron recientemente 600 hombres, mujeres y niños para las regiones del Andágueda en busca del metal amarillo. Constantemente pasan por Istmina los campesinos emigrados en dirección al Atrato, que ellos consideran hoy por hoy la tierra de promisión”[12].

El boom del platino ha llegado a su fin. Los incrementos de la producción en Canadá y Suráfrica, sumados a la recuperación de la producción rusa, al descubrimiento de sustitutos para el platino en diversos usos industriales y a los catastróficos efectos de la Gran Depresión, conducen al penoso estado de cosas en el que están viviendo los sanjuaneños, especialmente en Istmina y Condoto. “La situación económica de la provincia del San Juan es desconsoladora… El pueblo está pasando gravísimas dificultades. Las privaciones llegan al límite del sacrificio. Hay hambre en el pueblo, y a qué no decirlo con franqueza, en las esferas más elevadas también”[13], expresa Lisandro Mosquera Lozano, también desconsolado.

Pasaje Bechara.
FOTO: Archivo fotográfico y fílmico del Chocó

Esa mañana de martes, en Quibdó, no son pocos los lectores del diario ABC que, impresionados por el relato de la situación y sin comprender del todo los intríngulis de la actualidad económica de los pueblos del San Juan, prefieren cambiar de relato. Quizás sea mejor pensar en otra cosa. Por ejemplo, que en la calle están diciendo que en el vapor Sautatá, cuyo pito se acaba de escuchar anunciando su arribo al puerto de Quibdó, ha llegado gran parte del puente metálico destinado al río Tutunendo, en la carretera hacia Bolívar (Antioquia), estructura esta que había sido pedida por la Intendencia para avanzar en tan importante obra. Esta es una buena noticia, innegablemente, de esas que quizás permita paliar las angustias de la crisis económica que se está viviendo y dejarse persuadir por el mensaje de un aviso publicitario de venta de victrolas ortofónicas, publicado en febrero de 1930: “No le tema a la crisis. El pasaje Bechara, interesado en que el espíritu alegre del público no decaiga, y la flor de su ilusión nunca se marchite, ha logrado establecer la subagencia de los afamados productos Víctor Talking Co., de Camden, Estados Unidos… Doble la hoja de la tristeza y no hago caso de la crisis[14]. Al anochecer, por los balcones de una casa situada sobre la carrera primera entra la brisa del Atrato y salen las notas de un pasillo de Pedro Morales Pino. Mañana será otro día y cada día trae su propio afán.



[2] La historia completa del hospital se puede leer en esta crónica de El Guarengue: https://miguarengue.blogspot.com/2020/04/un-hospitalde-primera-clase-dignode.html

[3] Periódico ABC, Quibdó. La situación de los pueblos del San Juan. 23 de septiembre de 1930. Edición 2281.

[4] Ibidem.

[5] Ibidem.

[6] Periódico ABC, Quibdó, 14 de abril de 1930, edición Nº 2176. El municipio de Condoto ha sido demandado por un turco.

[7] Ibidem.

[8] Ibidem.

[9] Periódico ABC, Quibdó, 14 de abril de 1930, edición Nº 2176. Entrevista del Representante Reinaldo Valencia a El Diario Nacional.

[11] Mayores detalles en: “Oro biche”, El Guarengue, 22 de noviembre de 2021:

https://miguarengue.blogspot.com/2021/11/oro-biche-balanza-artesanal-para-peso.html

[12] Periódico ABC, Quibdó. La situación de los pueblos del San Juan. 23 de septiembre de 1930. Edición 2281.

[13] Ibidem.

[14] Periódico ABC, Quibdó. Victrolas en el Pasaje Bechara. 15 de febrero de 1930, edición Nº 2136.

lunes, 11 de abril de 2022

 Sobre el racismo 

contra Francia Márquez

Twitter: @FranciaMarquezM

Cuatro mujeres encabezan el escuadrón de ataque contra la candidata a la vicepresidencia de Colombia Francia Márquez: una bastante grosera y que se autoproclama cantante; otra que es senadora y funge de primera dama de la ganadería nacional; una tercera que trabaja como periodista y que estuvo a punto de ser fórmula vicepresidencial de un candidato que puso a la prensa a que lo llamara ingeniero; y otra que es abogada, fue fiscal y congresista. Los medios de comunicación, cómo no, han reproducido y amplificado los insultos con los que estas mujeres han zaherido a Francia Márquez, la mayoría de las veces sin incluir para beneficio de sus audiencias información de contexto que les permita entender que las agresiones verbales contra Francia Márquez hace rato que rebasaron el mundo de las sátiras, usuales en las campañas electorales, para alcanzar niveles bastante bajos e innobles de segregación racial y discriminación social, de desprecio por motivos de género y de subvaloración por cuestiones de origen geográfico y pertenencia territorial… El actual presidente del senado de Colombia ajustó el preocupante panorama introduciendo la infame modalidad de elegir como método de descalificación la insinuación de supuestos vínculos de Francia Márquez con grupos armados ilegales[1].

A pesar de la gravedad de la situación, las instancias oficiales que podrían hacer algo para detenerla han permanecido en silencio, como si nada pasara, al igual que sectores de la sociedad que se rasgaron las vestiduras cuando Francia Márquez se refirió a un expresidente como representante del neoliberalismo y de la rancia tradición política de los mismos con las mismas. Todo ello, a pesar de la vigencia de la Ley 1482 de 2011, que “tiene por objeto garantizar la protección de los derechos de una persona, grupo de personas, comunidad o pueblo, que son vulnerados a través de actos de racismo o discriminación”[2].

Dado el carácter estructural y sistemático del racismo, el diablo está en los detalles cuando de desnudarlo se trata. Por ello, esta edición de El Guarengue está dedicada a bucear en las turbias aguas de la ofensiva racista de las cuatro mujeres antes mencionadas, con énfasis en el papel de los medios de comunicación en los dos primeros casos. Deber ético y obligación moral de todos es combatir el racismo, venga de donde viniere, usando los medios que tengamos a nuestro alcance.

Fotos: El Tiempo, El Colombiano,
Twitter: @Marbelle30

1
El solapado racismo de los eufemismos

La primera dama del gremio ganadero nacional, recién reelegida como senadora de la república, es una de las agresoras más enconadas de Francia Márquez. Hace quince días, en un tuit, la mandó a que se cambiara el nombre arguyendo como motivo el colonialismo francés en países del continente africano. Para el diario El Colombiano, de Medellín, el insultante y agresivo mensaje de la desaprensiva senadora uribista no fue tal, sino una “polémica propuesta”, según lo dejó consignado en el titular de lo que convirtió en una noticia donde el enfoque no fue el racismo, sino la falta de inmediatez de la respuesta de Francia Márquez frente a la ofensa. Aunque en el subtítulo y texto de la “noticia” se usa la palabra insulto para referirse al poco cabal tuit de la senadora agresora, en el título de la misma, que es lo más visible y con lo que suelen quedarse los usuarios de este tipo de medios, El Colombiano opta por sacar del cajón un eufemismo y echar mano del mismo: “Que se cambie el nombre: la polémica propuesta de Cabal a Francia Márquez”, reza su polémico titular.[3] No obstante y por fortuna, cuatro días después, mediante un artículo firmado por Daniel Rivera Marín, Editor General Multimedia, El Colombiano enmendó la plana y explicó claramente y con un titular -esta vez sí preciso- “El inaceptable racismo con que atacan a Francia Márquez”[4].

Por su parte, un portal de noticias y variedades llamado Pulzo ignora olímpicamente el contenido y el contexto racistas de un nuevo insulto de la autodenominada cantante Marbelle hacia Francia Márquez. Luego de que Francia dijera que lo que le incomoda a otro de sus agresores, el actual presidente del senado, “es que hoy una mujer que podría ser la que tiene en su casa trabajando como empleada del servicio vaya a ser su vicepresidenta”, la agresora citó la declaración en su cuenta de Twitter añadiendo el comentario: “A ver! Prepare unos huevos pericos y le creo”, seguido de emoticones de risotada y burla… El mismo día, 7 de abril, Pulzo publica en su sección de entretenimiento una nota informativa sobre esta nueva agresión, bajo el título: “Marbelle mantiene dura actitud contra Francia Márquez: "Prepare unos huevos pericos"; y resume el hecho así: “La cantante de música popular tuvo una nueva reacción punzante a una declaración de la candidata a la vicepresidencia del Pacto Histórico en medios”[5].

Llamar “dura actitud” y “reacción punzante” a lo que claramente es un ignominioso agravio racista convierte al portal Pulzo en cómplice y caja de resonancia del agravio. En vez de contextualizar y explicar lo que claramente sabe que es un insulto más en la seguidilla racista de la atacante contra Francia Márquez, Pulzo elige el atajo del eufemismo, de la falsedad nominal y de la digresión: clasifica la noticia como de entretenimiento, banalizando así la ignominia, reduciéndola a un mero asunto de farándula e incrementando, de paso, la intensidad de la agresión, mediante la amplificación de sus alcances y mediante la decisión editorial de ignorar que se trata de un acto de racismo en el contexto de una campaña política claramente orientada a despreciar y a subestimar la candidatura vicepresidencial de Francia Márquez por ser ella una mujer negra y de origen social pobre.

En uno y otro caso, en El Colombiano con la senadora y su tuit poco cabal, y en Pulzo con la nota sobre el nuevo insulto de la presunta cantante, el tratamiento informativo del hecho no tiene la menor intención de poner de presente —como es su deber hacerlo— el carácter racista de las expresiones dirigidas contra Francia Márquez por sus agresoras, ni mucho menos explicarles a sus audiencias las implicaciones éticas y también legales de dichas conductas. Más bien, dada la preponderancia que tiene la reproducción de los insultos y su calificación falaz, con expresiones vagas y ambiguas, con eufemismos, el propósito cumplido termina siendo la amplificación de audiencias para las groserías segregacionistas de estas dos mujeres de la farándula nacional contra Francia Márquez. Es decir, un acto adicional de racismo, solapado con maromas verbales, por parte de dos medios informativos poseedores de audiencias numéricamente significativas y de una responsabilidad social inexcusable.

2
Paola Ochoa y sus lágrimas de cocodrilo

En medio de las risotadas de sus compañeros de la “mesa”, encabezados por el director del noticiero matinal de la emisora de radio donde trabaja, Paola Ochoa, frecuentemente famosa por las burradas y desaguisados que profiere, mediante los cuales hace gala de sus opiniones excluyentes y burlescas en los más delicados temas; “aseguró que el candidato a la Presidencia tendría que elegir a un hombre debido a que cualquier mujer se vería muy estrato seis al lado de Francia Márquez, fórmula vicepresidencial de Gustavo Petro por el Pacto Histórico. La que ponga él (Federico Gutiérrez), si llega a poner una mujer, llámese como se llame: Dilian Francisca Toro, María Lorena Gutiérrez, en fin, cualquiera; se va a ver muy mona, muy maja y muy estrato seis comparada con Francia, dijo Ochoa”; tal como lo registró con detalle una nota de El Tiempo sobre el incidente, al comienzo de la cual la intervención evidentemente racista y clasista de la periodista es considerada no más que un comentario polémico por el diario de mayor circulación nacional: “El comentario polémico de Ochoa se dio en medio de una conversación sobre la fórmula vicepresidencial de Federico Gutiérrez”[6], anota la información de El Tiempo.

La censura nacional frente a la burla clasista y el ataque racista de la señora Ochoa, su director Morales y sus demás compinches de emisora contra Francia Márquez, en la mañana del 24 de marzo, no se hizo esperar en un sector de las llamadas redes sociales y alcanzó la categoría de tendencia en Twitter. Cuando el escándalo ya era mayúsculo, la agresora principal optó por disculparse, al otro día, el viernes 25 de marzo. En una rebuscada perorata radial, en la que dijo de todo menos una disculpa directa a Francia Márquez y una aceptación clara del tinte racista y clasista de su grotesco comentario del día anterior, Ochoa mezcló cuanto ingrediente justificativo de su agresión se le ocurrió, incluyendo el consabido yo no soy racista, si hasta tengo un amigo negro; que en su caso consistió en contar, en  tono condescendiente, que ella había vivido los últimos ocho años “en una ciudad donde el 80% de la población eran personas de raza negra” y que “por ello mismo, la inmensa mayoría de mis amigos hoy —de los amigos de mis hijos, de los profesores de mis hijos, así como de todos mis vecinos— son justamente personas afro o de color”[7].

Paola Ochoa remató su mañanera monserga radial trasladando la responsabilidad de su reprochable agresión racista y clasista contra Francia Márquez a la volatilidad de las palabras habladas y a la ligereza auditiva de la gente: “es muy fácil que alguien se quede únicamente con un pequeño fragmento y sin ningún tipo de contexto”, afirmó convencida de su verdad. Acto seguido le dio paso a su director Morales, quien cerró el capítulo apoyando su conclusión: “Yo entiendo lo que usted quiso decir y hay que entender el contexto de lo que usted dijo”; y afirmando —con su característica arrogancia y como si ese fuera el caso— que “se contribuye al debate público escuchando puntos de vista diferentes, que es lo que intento todos los días”[8].

Pero, la desfachatez no tiene límites. Dos días después, a la media noche del domingo 27 de marzo, el portal digital de El Tiempo publicó la columna que habitualmente escribe Paola Ochoa y que circula los lunes en el periódico impreso.[9] “Carta a Francia Márquez” se tituló esta vez su escrito semanal de opinión, en el cual la señora Ochoa tampoco presenta realmente una disculpa y mucho menos una petición de perdón por su ligereza y su burda descalificación de Francia Márquez. Por el contrario, en su “carta”, Ochoa no solamente repite una expresión con sesgo clasista, sino que le endilga a Francia un supuesto desamor hacia ella, utilizando para hacerlo la reiteración sucesiva, tipo retruécano, de una frase que, con ligeras variaciones, repite por cinco veces en el texto: “Yo sí te amo a ti, aunque tú no me ames a mí”, en el primer párrafo. “Aunque tú no me quieras a mí, yo sí te amo a ti Francia” (sic), en el segundo párrafo y en el quinto. “Yo sí te amo a ti, Francia Márquez, aunque tú no me ames a mí”, en el sexto párrafo.

Totalmente empecinada en lucirse y en validar su errática perspectiva respecto a la cuestión racial y étnica, la señora Ochoa termina esta nueva perorata con un párrafo en el que pretende equiparar sus problemas y su historia de segregación con la historia de segregación y los problemas que ha vivido Francia Márquez a lo largo de su vida: “Sea cual sea el origen étnico o condición social a la que pertenezcamos, nos unen los mismos problemas como mujeres, los mismos miedos y demonios, la misma historia de segregación y odio”. Su condescendencia la hace perder de vista que el racismo no se ejerce contra alguien no racializado, como ella; y que es imposible sufrir discriminación de clase cuando se pertenece a la clase que ejerce la discriminación… “Por eso y por mucho más te amo, Francia Márquez. Aunque tú a mí no me ames”, insiste Paola Ochoa en su falaz cantinela y así cierra su “carta”, bañada en lágrimas de cocodrilo.

Poco o ningún peso tienen las disculpas cuando las palabras que las originan han sido tan confusas que lo único que de ellas quedó claro fue que era necesario disculparse porque había un motivo para hacerlo. Poco o ningún peso tienen las declaraciones de amor cuando nacen de la impostura o del fingimiento y se hacen simplemente para usarlas como alfombra debajo de la cual barrer la basura que intencionalmente se arrojó.



3
Las morales de Viviane

La exfiscal general de Colombia, exembajadora, exrepresentante a la cámara, exsenadora, excandidata a la presidencia, exesposa dos veces de un exguerrillero del M-19 y exasesor de las AUC, excatólica y exalumna de un colegio de monjas católicas, expromotora de un referendo para prohibir la adopción de niños por parte de parejas homosexuales y personas solteras: la abogada colombiana Viviane Morales Hoyos, Embajadora delegada permanente de Colombia ante la Unesco, dedicó su más reciente columna en el diario El Tiempo a Francia Márquez, a quien —aunque reconoce como un fenómeno político— descalifica de diversos modos, mediante un raciocinio que pretende mostrar que el discurso de Francia no solamente es una simple repetición de una moda gringa, sino que, además, es inconveniente para la democracia colombiana denunciar el racismo estructural y la desigualdad histórica existente en el país.

La versión digital de la columna de Viviane Morales fue publicada el 4 de abril a las 8 p.m., bajo el título: “Francia Márquez: ¡qué ancestros ni qué ocho cuartos!” y con el subtítulo: “Su discurso, muchas veces poético, otras patético, es una caja de resonancia de la izquierda woke”.[10] La versión impresa, al otro día, fue publicada con el subtítulo modificado y recortado: La ideología ‘woke’.

Como en el dicho popular, por el desayuno se sabe lo que va a ser el almuerzo. El visible y literal irrespeto hacia los ancestros que Francia invoca; la descalificación, con el epíteto “patético”, del discurso de Francia; y su menosprecio al considerarlo simple repetición del discurso de la izquierda chic de los campus universitarios del norte de los Estados Unidos…son los elementos componentes del conjunto del título y el subtítulo de la columna de Viviane Morales. Leerlos anuncia claramente su opinión y sería suficiente para no ahondar en la zozobra de saber que también Viviane Morales, esta vez con argumentos de corte intelectual, entra a engrosar la lista de pesos pesados del poder nacional empeñados en desacreditar a una mujer que los tiene muertos del susto con su presencia y sus palabras en el escenario político electoral, que ellos han ocupado siempre y exclusivamente como si fuera de su propiedad.

Como bien lo resume Catalina Ruiz-Navarro[11], columnista de El Espectador, Viviane Morales considera que “el discurso de Márquez es un pastiche del progresismo neoyorkino y californiano, que su lucha antirracista es un derivado de Black Lives Matter, un movimiento instrumentalizado por académicos neomarxistas que no quieren superar una “guerra racial”. Morales toca los puntos de siempre del discurso antiderechos: que hablar de raza y género es contrario y hasta nocivo para la democracia y que señalar que hay opresores y oprimidos nos divide”[12].

Intencionalmente, ignora Viviane Morales los fundamentos de filosofía Ubuntu en los que está cifrado el discurso de Francia y las raíces comunitarias del mismo que están sembradas en la historia y en la tradición de los pueblos negros de Colombia. Ignora intencionalmente que denunciar y combatir el racismo estructural no es un asunto de guerra racial, y que no atenta contra la democracia poner de presente la evidente desigualdad social que caracteriza a nuestro país. Y todo eso siendo Viviane Morales una abogada prominente, que sabe de sobra por qué la actual constitución política de Colombia declaró a la nación como multiétnica y pluricultural, por qué introdujo los derechos humanos, económicos y sociales como parte del bloque constitucional y porque optó por un Estado social de derecho; cosas estas de elemental cultura política y ciudadana como para que una eminencia jurídica como ella las pase por alto en su afán de descalificación.

“Soy porque somos es entonces mucho más que un eslogan de campaña, ha sido una estrategia espiritual, social e histórica de supervivencia, lo que mantuvo a muchos pueblos resistiendo a pesar de la infinita adversidad del conflicto interno colombiano, y como postura política tiene el potencial de hacer realidad el proceso de paz en Colombia”[13]. Desconocer el origen del discurso de Francia Márquez y afirmar que se inscribe en la ideología woke y, por tanto, se inscribe en las filas de ese “enemigo de la democracia que enmascara tentaciones totalitarias” es no solamente descabellado, también es malintencionado e incoherente.

Quizás haciendo honor al plural de su apellido, es evidente que Viviane Morales aplica una moral diferente a cada persona o situación, según convenga a sus intereses ideológicos. Es imposible comprender cómo quien ha representado a Colombia ante una organización como la UNESCO, cuyo lema es “construir la paz en la mente de los hombres y de las mujeres” y parte de cuya visión estratégica es reforzar “los vínculos entre las naciones promoviendo el patrimonio cultural y la igualdad de todas las culturas”[14], recurre a la sinuosa urdimbre de un discurso pretendidamente erudito para perseguir un fin tan poco edificante como es la subvaloración y la invalidación de la figura política de una mujer negra afrocolombiana como Francia Márquez, y desdibujar por esta vía su representación étnica y social, de género y territorial.


[1] NOTICIAS RCN.COM | abril 06, 2022. Las fuertes acusaciones del presidente del Senado contra Francia Márquez: https://www.noticiasrcn.com/elecciones/presidente-del-senado-lanza-fuertes-acusaciones-contra-francia-marquez-415129

[8] Ibidem.