En el Día del Maestro
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| *Escudo de la Normal de Quibdó y Mosaico de graduados del curso 6°A del año 1977. Fotos: Julio César U. H. / El Guarengue. |
Con la Seño Olaya en primero, la Seño Bibiana en segundo y tercero, y el Profesor Roger en cuarto y quinto, transcurrió nuestra educación primaria en la Escuela Anexa a la Normal Superior de Quibdó, dirigida entonces por otro maestro insigne, tan serio como afable: don Arnulfo Herrera Lenis, de quien siempre tuvimos un saludo atento y su preocupación por nuestro bienestar, que sentía como parte sustancial de su trabajo de Director. De sus manos recibimos el diploma de 5º de Primaria, que a la mayoría nos dio paso a continuar los estudios en la Escuela Normal Superior de Quibdó.
Allí en la Normal, que en el 2026 cumple 90 años de existencia, nos encontramos también con maestros memorables, como Gonzalo Moreno Lemos (Historia Moderna y Contemporánea de América), Plinio Palacios Muriel (Castellano, Redacción y Ortografía; Español), Luz Amparo Mosquera (Introducción a las Ciencias; Biología; Química), Edgar Moreno (Aritmética, Álgebra, Geometría), Tirso Quesada Martínez (Inglés), Jorge I. Moreno (Dibujo, Taller de Material Didáctico, Historia del Arte y Taller de Ayudas Educativas), Imelba Valencia de Valencia (Coordinadora de Prácticas Pedagógicas), Francisco Caicedo Matute (Fundamentos y Técnicas de la Educación, Coordinador de Prácticas), Héctor Moya Guerrero (Comportamiento y Salud), Jesús Cuesta Porras (Física, Análisis Matemático) y el Padre Rodrigo Maya Yepes, quien en sus entretenidas clases de Religión, haciendo uso de materiales didácticos de vanguardia, como los radiodramas de la serie «El Padre Vicente, Diario de un cura de barrio», original de Mario Kaplún (1923-1998), famoso maestro, escritor y teórico de las Ciencias de la Comunicación en América Latina, nos mostró las novedades de la cuestión social y el humanismo que a la iglesia católica habían llegado con el Concilio Vaticano II. Todo ello bajo la magnífica rectoría de don Jorge Valencia Díaz, cuya presencia en la Normal incluyó los seis años que cursamos ahí hasta graduarnos.
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| El profesor Gonzalo Moreno Lemos y su esposa. Foto cedida por Rose Mary Moreno Castillo. s.f. |
Así, gracias al sentido común y al pragmatismo del profesor Gonzalo, fue posible que, al llegar al último año de estudios, contáramos con un fondo económico común, suficiente para pagar la elaboración de un bonito mosaico de graduados, que fue tan diestramente diseñado y ejecutado por uno de los artistas del salón: José Mosley Tréllez Moreno (JOMOSTREMO), como inopinadamente extraviado años después por nuestra querida Normal, seguramente como parte de algún lote de trebejos o cachivaches estorbosos o entre los escombros de una de sus tantas reparaciones locativas, previas a su megaestructura actual. Gracias a la idea de GOLEM, a los 24 estudiantes de 6° A 1977 nos quedaron fotos individuales en blanco y negro, tamaño documento, de las mismas que fueron utilizadas para el mosaico, y una copia fotográfica de bolsillo, plastificada, de los diplomas y del propio mosaico; todas ellas con esa calidad inobjetable de revelado y copia que permite su conservación en buen estado casi medio siglo después.
Con recursos de ese mismo fondo y una pequeña cuota adicional, recogida mes a mes, antes de graduarnos fuimos de paseo a Tadó, en donde nos hospedaron en los dormitorios del internado de la Escuela Vocacional Agropecuaria, en la que el profesor Gonzalo había trabajado antes de la Normal de Quibdó. Baños de río, torneos deportivos, juego de billar, bailadero, regreso a oscuras por la carretera a media noche desde el pueblo hasta la Vocacional, muchas risas y una sensación de estar empezando a descubrir el mundo, nos quedaron en la memoria de aquel paseo.
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| El profesor Gonzalo Moreno Lemos el día de su grado como Licenciado en Sociales, en la UTCH. Foto cedida por Rose Mary Moreno Castillo. s.f. |
Gonzalo Moreno Lemos fue un erudito profesor de Geografía y de Historia. Su curso de Historia Moderna y Contemporánea de América, que nos impartió cuando estábamos en tercer grado en la Normal, fue un significativo recorrido por los caminos del continente entre la segunda mitad del siglo XIX y lo que iba transcurrido del siglo XX. Además de los datos canónicos sobre independencias y repúblicas, partidos y guerras civiles, el profesor Gonzalo nos habló de la prepotencia antidemocrática de los Estados Unidos, de sus violaciones internas de derechos humanos y civiles; nos habló de Cuba y su naciente socialismo, de Chile y la violenta dictadura de Pinochet; y de la existencia y el papel de la OEA, cuyo Secretario General de aquel momento era el ecuatoriano Galo Plaza; entre otros tópicos y datos que resultaban bastante atractivos, pues no era frecuente que los cursos oficiales de Historia de los colegios incluyeran datos inteligibles del presente, ya que la enseñanza escolar de la historia se asociaba por lo general a pasados que entre más remotos fueran más históricos se consideraban. En ese sentido, fue genial estudiar Historia con Gonzalo.
Su voz de tribuno se iba entonando a medida que avanzaban los minutos de sus exposiciones en clase, hasta alcanzar volúmenes tales que podía oírse en los claustros del segundo piso, donde quedaba aquella aula y en un poco más de medio edificio de la antigua Normal. Verbos como remembrar y barruntar, sustantivos como barrunto, remembranza y trasunto, y adjetivos como epónimo, que parecían sacados de un crucigrama dominical de los que Bolaños y yo aún no éramos capaces de resolver; se los oímos por primera vez al profesor Gonzalo, quien no solamente los usaba en sus clases, sino también en las charlas con el grupo o en conversaciones individuales sobre disciplina o rendimiento escolar, momentos estos en los que el tribuno se transformaba en consejero y su voz tenía otro tono y un acento indescifrable, que al difunto CAJA y a mí nos divertía mucho imitar.




que buena memoria de esos maestros de antaño, gracias
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