lunes, 20 de septiembre de 2021

El hijo espurio

 El hijo espurio

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En el año 2020, en Quibdó, capital del Departamento del Chocó, la tasa de homicidios por cada 100.000 habitantes alcanzó a ser significativamente más alta que la de Bogotá. Al paso que vamos, el dato del 2021 no será diferente, pues cuando aún quedan más de tres meses del año, ya estamos a pocas muertes de los 100 homicidios. Así, a pesar de las promesas constantes del alto gobierno, del constante lavatorio de manos de los funcionarios locales y regionales, y de la inane repetición -por unos y otros- de diagnósticos superfluos y poco o nada fundamentados; el traslado, calco y reproducción en Quibdó de la comuna 13 medellinense de los tiempos de la Operación Orión ha continuado su mortal e inobjetable marcha, incluyendo la atrocidad de matar niños con machete y decapitar a las víctimas, así como tirotear las casas de quienes no acceden al pago de las cuotas económicas exigidas en las extorsiones.

Cinco meses después del último y, como siempre, inocuo consejo de seguridad del 19 de abril de 2021, en el que se reiteraron y ampliaron las promesas hechas en el anterior, que había sido realizado el 25 de enero de 2021 por insistente solicitud de Astrid Sánchez Montes de Oca, Representante a la Cámara por el Departamento del Chocó; dicha parlamentaria propuso y logró que en el coliseo cubierto de Quibdó se llevara a cabo -este jueves 16 de septiembre y bajo el título ¡Chocó seguro!- una sesión descentralizada de la Comisión II Constitucional de la Cámara de Representantes de Colombia, o Comisión de Relaciones Internacionales, a la cual ella pertenece.[1]

Citados o convocados a la sesión, al coliseo llegaron el Ministro de Defensa, el Viceministro del Interior, la Viceministra de Política Criminal del Ministerio de Justicia y su director de política criminal y penitenciaria, el Segundo comandante del Ejército Nacional, el Subdirector de la Policía Nacional, el Comandante de la Fuerza de Tarea Titán, el Comandante de la VII División del Ejército, el Comandante de la Región de Policía Nº 6 y el Comandante de Policía del Departamento del Chocó; es decir, una parte sustantiva de la flor y nata del manejo de la seguridad y del orden público del país. A ellos se sumaron el Alcalde de Quibdó y el Gobernador encargado del Chocó, el Director de la Unidad Nacional de Protección y el Director encargado de la Unidad Nacional de Víctimas, una delegada de la Alta Consejería presidencial para los Derechos Humanos, la Coordinadora de Enfoque Diferencial del Departamento de Prosperidad Social; un funcionario de la Consejería presidencial para la Estabilización y la Consolidación, otro de la Procuraduría delegada para Asuntos étnicos, y la Directora General del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, ICBF.[2] Por supuesto, ahí estuvieron los representantes de la Comisión II Constitucional de la Cámara de Representantes de Colombia, cuya sesión descentralizada era el motivo de la presencia de tan prestante nómina gubernamental en la ciudad.

Actuando como presidente de la sesión descentralizada, el Representante a la Cámara por Antioquia Germán Blanco manifestó en su intervención de apertura que la reunión parecía un consejo de gobierno ampliado, en referencia a la cantidad y calidad de los participantes. Como en cualquier reunión de este tipo y con tan espinoso tema, se conjugaron la reiteración de peticiones, quejas y reclamos, promesas y compromisos, con el reporte de supuestos avances en cuanto a las acciones empeñadas a lo largo de este año y este gobierno en relación con la situación de Quibdó y el Chocó, una situación que ha llegado a ser tan grave que en la última semana ocupó durante cuatro días seguidos la primera plana de los telenoticieros del prime time y en los tres principales tuvo espacio a través de informes especiales.

El Obispo de la Diócesis de Quibdó, Juan Carlos Barreto B.,
y la Representante a la Cámara por el Chocó Astrid Sánchez M., 
durante la Sesión descentralizada de la Comisión II Constitucional
de la Cámara de Representantes, en el Coliseo cubierto de Quibdó.
Foto: https://www.facebook.com/astrid.sancchezmontesdeoca

Precisamente, los noticieros nacionales de televisión informaron acerca de la sesión descentralizada de la Comisión II de la Cámara de Representantes, realizada en Quibdó. Además del consabido resumen de las promesas reiteradas, revisadas y aumentadas de los funcionarios nacionales, encabezados por el Ministro de Defensa, los noticieros resaltaron el que debe haber sido uno de los minutos de mayor estrés que este funcionario haya vivido a lo largo de su muelle vida. Revestido de la proverbial simpatía que les toca derrochar a los funcionarios en sus idas a la “Colombia profunda”, el ministro saludó con un choque de puño cerrado a un grupo de jóvenes que ocupaban una gradería del Coliseo Cubierto Wladimiro Garcés Machado, de Quibdó. Uno de los jóvenes le pidió atención al ministro y acto seguido le cantó la tabla mediante coros y rimas fraseados en el llamado ritmo urbano: “Me quito el tapabocas pa’ que me pueda escuchar. Acá en Quibdó nos están matando. Acá en Quibdó, DISPAC nos está robando. En serio, nos están asesinando y esta es la voz del pueblo que aquí les está hablando”, rapeó el joven de 21 años.[3] Azorado, el ministro no supo bien qué hacer, balbuceó cualquier cumplido, lo saludó nuevamente de mano y se despidió, en compañía de la locuaz directora del ICBF, cuya intervención en tono condescendiente y pretendidamente comprensivo con los jóvenes de la ciudad, principales víctimas de la horrorosa situación que se vive en Quibdó, fue otra de las notas destacadas de la sesión.

Es difícil predecir milimétricamente cuánto de todo lo dicho se cumplirá, pues cuando las cosas llegan a límites como el que actualmente ha alcanzado la situación en Quibdó, igual que sucedió otrora en la comuna 13 de Medellín, algo les toca inventarse a los gobiernos nacional, departamental y municipal; máxime cuando -como ahora- se acercan las elecciones. Lo que sí es fácil saber es que no será mucho lo que hagan y que no habrá nada ni siquiera medio parecido a cambios estructurales o soluciones de fondo. No obstante, aunque el cumplimiento será mediocre, el gobierno lo pregonará de tal modo que las masas electorales terminarán convencidas de que fue satisfactorio; algo así como los aguardientes que en la cantina del pueblo pedía Gaviota, en la telenovela Café: sencillos, pero con cara de dobles.

El Chocó recibe de Colombia un trato similar al que -hasta hace unos 50 años- les daba la iglesia a los llamados hijos naturales, a quienes, en sus partidas de bautismo, en el espacio destinado a escribir el nombre del padre y aunque la avergonzada madre repitiera una y otra vez el dato, el cura de turno les anotaba: “hijo de padre desconocido”. De este modo, a la supina irresponsabilidad y el inhumano desprecio de su progenitor, que ni siquiera los reconocía como sus vástagos, estos inocentes niños debían añadirle el desprecio moral y la proscripción canónica de los dueños y señores de los asuntos de Dios en la Tierra.

A la usanza de algunos de los “padres desconocidos” de aquellos "hijos naturales", de vez en cuando Colombia le suelta al Chocó unas cuantas monedas de consuelo o unas migajas de pan de su opípara mesa. Pero, aunque en noviembre cumplirá 74 años de vida departamental, para Colombia el Chocó aún no pasa de ser un hijo espurio, un hijo natural que no sirve más que para causarle problemas, como se lo dicen con alguna frecuencia sus "hijos legítimos”, algunos de ellos arrogantes vecinos del Chocó, a cuyas expensas han crecido.



[1] "La Comisión Segunda Constitucional está compuesta por diecinueve (19) miembros en la Cámara de Representantes y trece (13) miembros en el Senado de la República; esta conocerá de temas relacionados con: 1. Política Internacional; 2. Defensa Nacional y Fuerza Pública; 3. Tratados Públicos; 4. Carrera Diplomática y Consular; 5. Comercio Exterior e Integración Económica; 6. Política portuaria; 7. Relaciones Parlamentarias, Internacionales y supranacionales; 8. Asuntos diplomáticos no reservados constitucionalmente al gobierno; 9. Fronteras; 10. Nacionalidad; 11. Extranjeros; 12. Migración; 13. Honores y monumentos públicos; 14. Servicio militar; 15. Zonas francas y de libre comercio; 16. Contratación Internacional”. Ver: https://www.camara.gov.co/comision/comision-segunda-o-de-relaciones-internacionales

[2] La lista fue tomada de la que leyó públicamente en la sesión la Secretaria de la Comisión II, en: https://www.facebook.com/astrid.sancchezmontesdeoca

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