Banderas:
Un poema de Miguel A. Caicedo
sobre las protestas de 1954 en el Chocó
“En los comienzos del presente siglo, la extensión territorial de la Provincia del Chocó era de 75.000 kilómetros cuadrados y a partir de 1905 tal área quedó reducida a 47.000 kilómetros cuadrados, por virtud de actividades expansionistas de los departamentos de Antioquia, Caldas y Valle, por lo cual estos crecieron territorialmente a expensas de la unidad chocoana en 28.000 kilómetros cuadrados. […] Durante el lapso en que el Chocó fue Intendencia, los departamentos de Antioquia y Valle mantuvieron parcelado el territorio en lo electoral y judicial ejerciendo influencias con menoscabo de la dignidad del pueblo chocoano… Al mismo tiempo que el Departamento del Valle, por conducto de sus autoridades, ha pretendido desconocer la jurisdicción de las autoridades chocoanas en ciertas zonas que les son limítrofes, y el Departamento de Caldas ha venido fomentando movimientos de segregación en regiones como la de San José del Palmar y otras de la Provincia del San Juan”;[1] expresó el Comité de Acción Chocoana en una declaración pública del 6 de septiembre de 1954, suscrita por Ricardo Echeverry Ferrer, Luis Felipe Díaz Paz, César Hurtado, Ramón Lozano Garcés, Aureliano Perea Aluma, Marino Abadía Valencia, Armando Torres, Esther Valdés Ortiz, Luz María de Meluk y Primo Guerrero, en su calidad de Secretario General del Comité.
Es bien conocido que aquellas históricas protestas de septiembre de 1954 fueron el escenario en el que se popularizó "Lamento chocoano", de Miguel Vicente Garrido, canción que hoy forma parte del repertorio musical vernáculo del Chocó; una tonada tan nostálgica y triste como lo anuncia su título, pero tan digna como lo expresa su letra, que ha acompañado por más de medio siglo las desventuras, las luchas y las esperanzas de un pueblo que sigue confiando en que el fin de su resignación dará paso a su redención; y que, sea por añoranza o por reivindicación, es cantada siempre a la manera de un himno a la dignidad, a la utopía y a la resistencia chocoana.[2]
Menos conocido es el hecho de que también el insigne educador e intelectual, escritor y poeta de la chocoanidad, Miguel A. Caicedo (La Troje, 30 de agosto 1919-Quibdó, 5 de abril de 1995), tuvo arte y parte en la memoria de esta gesta. En aquella época, el Maestro Caicedo, quien dedicó su vida a la educación y a la producción literaria, poética e histórica; publicaba relatos, cuentos y poesías líricas y folclóricas en el periódico La Crítica, de Quibdó, utilizando como seudónimo un anagrama, AULIO CIMMA CEGED, compuesto con las letras de su primer nombre y su primer apellido completos y las iniciales de su segundo nombre y su segundo apellido: MIGUEL A. CAICEDO M.
“Con motivo del inaudito desfile que, en la tarde del día 15 de los corrientes, se llevó a cabo en Quibdó, con asistencia general de los habitantes, quienes portaban distintas banderas alusivas, nuestro colaborador AULIO CIMMA CEGED, compuso el significativo poema BANDERAS, que gustosamente publicamos”; anota La Crítica, en su edición del 19 de septiembre de 1954.[3]
Como parte de la memoria de los movimientos cívicos del Chocó y como muestra del papel que el arte ha jugado en los mismos, les ofrecemos en El Guarengue este poco conocido poema del Maestro Miguel Antonio Caicedo Mena, escrito en 1954, en homenaje a una de las marchas de protesta contra la desmembración del Chocó.
BANDERAS
Miguel A.
Caicedo, 1954
Banderas de verde y amarillo y verde.
Verde de la esperanza
de la vida y el hombre.
Amarillo del oro
con entrañas de tierra.
Verde como la selva
y como el fruto verde.
Las llevan las hembras
que con voz herida
(niña, anciana, joven casada soltera)
pregonan la fuente de la eterna vida
la herencia imborrable de hueste altanera.
¡Banderas…banderas…banderas!
Banderas de blanco,
de rojo y de negro,
Rojo que hierve
sangre
y en la espina
del duelo
une a blancos y
negros
en común
agonía,
son batidas por
hombres
del presente y
futuro
junto al mártir
que siente
que en su pecho
de niño
han sembrado
amargura
y al momento
inseguro
abre pura conciencia
con blancura de
armiño
para hacerse
testigo
de la Historia
ante el mundo.
¡Banderas…banderas…banderas!
Banderas en grises
que verde contienen
el gris de la
tarde y el Chocó que llora,
verde saturado
de la dulce espera
y gris del
platino que el filón valora
y junto a la
patria,
que va ondeando
altiva,
por todas las
calles cruzan las banderas
y vibran los
himnos
los himnos
triunfales
del Chocó y
Colombia.
que bajo el delirio la verdad reclama,
como gritos mudos
flotan las banderas.
Banderas de verde y amarillo y verde
Banderas de blanco, de rojo y de negro
Banderas en grises que contienen verde
Banderas sublimes de Colombia bella
Y por todas partes…
¡Banderas…banderas…banderas!
[1] Declaración del Comité de Acción Chocoana, Quibdó, septiembre 6 de 1954. En: La Crítica, 2ª época N° 14. Quibdó, septiembre 12 de 1954. 8 pp. Pág. 5.
[2] “…Y el día llegará de tu redención”. El Guarengue, 8 de octubre de 2018.
https://miguarengue.blogspot.com/2018/10/y-el-dia-llegara-de-tu-redencion.html
[3] Un
poema alusivo. En: La Crítica, 2ª época N° 15. Quibdó, septiembre 19 de 1954. 8
pp. Pág. 5ª

Una pieza histórica hecha poesía. Una faceta del poeta que poco se conoce
ResponderBorrarLas noticias de la gesta histórica del pueblo chocoano del año1954 nunca se nos agotan. Gracias por persistir informando sobre el movimiento contra la desmembración del Chocó.
ResponderBorrarDouglas Cújar, Quibdó.
Hermoso el poema y profundo su mensaje. Pero vaya que se inventó un anagrama bien rebuscado el maestro!!!
ResponderBorrarGracias por recordar este poema asociado a la grandiosa gesta del pueblo chocoano. De paso, una muestra no tan conocida del estilo del poeta Caicedo.
ResponderBorrar