19/01/2026

 Fútbol chocoano: 100 años de historia

Euclides Pacheco, maestro del bombo y leyenda de la percusión en la Chirimía Chocoana; Jesús Lozano Asprilla, adalid de la fundación de la Universidad Tecnológica del Chocó y su primer rector; y Senén Mosquera, histórico arquero de Millonarios; forman parte de la historia del fútbol chocoano, que en 2026 cumple 100 años y que desde la década de 1950 tuvo en la cancha de la Normal de Quibdó su escenario privilegiado. FOTOS: Archivo Fotográfico y Fílmico del Chocó / El Guarengue.

Se cumplen, en agosto de este 2026 que comienza, 100 años del acontecimiento que bien puede considerarse como hito fundacional del fútbol chocoano: la inauguración en Quibdó del Campo de Fútbol Rita María Valencia, primer escenario deportivo de la ciudad destinado a este deporte y nombrado así en homenaje de gratitud a la Reina de los Estudiantes, quien apoyó ante su hermano Jorge Valencia Lozano, que era entonces el Intendente Nacional del Chocó, a pioneros de la promoción local y regional del fútbol, tales como el célebre compositor Rubén Castro Torrijos y el Maestro Pedro Serna, uno de los primeros músicos y directores de la legendaria Banda de Música de San Francisco de Asís, en su empeño para que la Intendencia agilizara la construcción y adecuación de dicha obra, que ya se encontraba en marcha y que estaba ubicada en el espacio que posteriormente fue ocupado por un programa de vivienda del Instituto de Crédito Territorial, ICT, en la actual Carrera 7ª entre los barrios Pandeyuca (calle 25) y Yescagrande (calle 24).

En su edición del 10 de agosto de 1926, el periódico ABC describe aquella primera cancha de fútbol de Quibdó: “El campo no tiene que envidiar nada a sus similares de otras poblaciones. Queda situado en la esquina que forman la Avenida Istmina y la calle séptima. Está cercado de concreto de más o menos 2 pies de altura. Su pavimento es perfecto y apropiado. Está adornado con columnas. Tiene una superficie de 3.600 metros".[1]

Con campo de arena, dotada de graderías de madera y con su perímetro demarcado en concreto, esa cancha de fútbol pasaría a ser uno de los escenarios favoritos de la población quibdoseña para su esparcimiento los fines de semana. Además de la pesca y los paseos en el río Atrato, los baños y tardes de recreo en los distintos charcos de la quebrada La Yesca, las caminatas hacia las afueras de Quibdó y las retretas dominicales de la banda de música en el Parque Centenario; la comunidad quibdoseña de finales de la década de 1920 encontró —en este escenario— diversión adicional en la asistencia a los juegos de aquel deporte novedoso, tan novedoso que aún no se conocía en todo el país y aún tendrían que pasar dos décadas para que se disputara por primera vez el campeonato oficial de fútbol profesional colombiano.

En poco tiempo, luego de la inauguración de aquel campo de juego, el fútbol ganó favoritismo entre la juventud quibdoseña en general y, en particular, entre los estudiantes del histórico Colegio Carrasquilla, quienes, además de integrar el equipo oficial de su institución, se alinearon también, junto a otros jóvenes, en equipos como el Team 20 de Julio, Águilas, Buitres, Kin-K-Yu F.B.C. y Quibdó F.B.C., que en la primera década del fútbol chocoano fueron los equipos emblemáticos de la ciudad; a los cuales se sumarían las selecciones provinciales del Atrato y del San Juan, cuyos enfrentamientos marcaron una época de buen fútbol y fervorosa afición hasta bien entrada la década de los años 1960, cuando ya este deporte había consolidado su popularidad en el país y en la región, y había producido los primeros talentos de exportación del Chocó hacia los equipos profesionales del país. “Además de los acostumbrados baños en la quebrada La Yesca, la actividad física había estado muy limitada. Con la construcción de la cancha de fútbol, en el año 1926, cambió por completo la actividad de los hombres, especialmente de los estudiantes. Un deporte que en el interior del país entró a través de los clubes sociales, en Quibdó fue una actividad popular desde el inicio”, anota Luis Fernando González en su clásico trabajo sobre la historia del desarrollo urbano de Quibdó hasta 1950.[2]

Entre 1941 y 1942, fueron inauguradas las instalaciones de la Escuela Normal Superior de Quibdó en las afueras de la ciudad, en terrenos aledaños al río Cabí. Aunque al principio no estuvo del todo lista y mucho menos adecuada, se construyó allí una cancha de dimensiones más amplias y reglamentarias que la inaugurada en 1926, que hasta entonces había sido el escenario único y representativo del fútbol en Quibdó. Desde la década de 1950, el campo de fútbol de la Normal se convirtió en punto de referencia y escenario de cita dominguera de los quibdoseños. Los espectadores de aquellos inolvidables partidos y campeonatos locales y regionales fueron testigos, domingo a domingo, de la creciente calidad del fútbol chocoano, que muy pronto incorporaría al campeonato profesional colombiano sus primeros e indiscutibles talentos. El equipo de la Escuela Normal Superior de Quibdó se convertiría en el eterno rival del Carrasquilla en tan gloriosas épocas de aquel fútbol brillante, calidoso, que tanto disfrutaría la gente de aquella ciudad donde aún los niños jugaban en la calle y se bañaban en el aguacero, la gente se moría de vieja y las puertas de las casas se cerraban con trancas de madera.

En su edición del domingo 2 de enero de 1955, el periódico quibdoseño La Crítica, que se definía como “un vocero del pueblo al servicio del Chocó, de la libertad y de la democracia”, dirigido por Balbino Arriaga C. y administrado por Cosme D. Moreno P., informa en una breve crónica detalles de uno de los clásicos partidos entre las selecciones del Atrato y del San Juan. En esta pieza periodística —para honra, prez y memoria de la historia del fútbol chocoano— quedó registrado el hecho de que uno de los más grandes percusionistas de la Chirimía Chocoana, el maestro del bombo Euclides Pacheco, actuando como baluarte de la defensa del equipo del Atrato, “cede un penalti” —en el minuto 43 del segundo tiempo—; el cual es ejecutado por el entonces brillante delantero de la Selección del San Juan y muchos años después promotor y líder de la fundación de la Universidad Tecnológica del Chocó y su primer Rector, Jesús Lozano Asprilla; quien con todo cálculo y potencia dispara hacia el centro del arco, pensando que el arquero volaría hacia cualquiera de los dos lados, sin contar con que el gran Senén Mosquera, que actuaba como guardametas de la Selección Atrato y llegaría a ser una leyenda de la portería en el fútbol colombiano al servicio de Millonarios, se quedaría inmóvil hasta que el hábil delantero pateara y de modo inesperado rechazaría con doble puño la pelota con la que el gran Chucho Lozano pretendía engañarlo.

El partido de fútbol entre las selecciones Atrato y San Juan resultó, como se esperaba, un encuentro reñido. Bajo el arbitraje del colegiado don Ángel Palacios P., se realizó la competencia en la que se enfrentaron la experiencia de los atrateños y el corajudo empeño de los sanjuaneños; la actuación del árbitro fue buena, generalmente. El partido terminó con el score de 1-0, por goal obtenido mediante un tiro rastrero de Millo García, quien puso en ventaja a los atrateños. Es de lamentar la inexplicable actuación de Alejandro Hinestroza, portero titular del conjunto Campeón Departamental (Normal Foot-ball Club), frente a esta circunstancia. Cierto que la lluvia y el mal estado de la cancha habían tornado el esférico resbaladizo, pero, aun así, el tiro era atajable.

 

El coraje con el que jugó el cuadro representativo del San Juan no solo era digno de proporcionarles el empate, sino que hasta pudo darles el triunfo. En todo caso, el empate hubiera sido justo y hasta parece que la Providencia lo hubiera buscado cuando, a la altura de los 43 minutos del segundo tiempo, Euclides Pacheco cedió un penalty cuando no se explicaba.

 

Pero, digamos otra cosa; el keeper del conjunto Atrato, Senén Mosquera, estaba en una tarde consagratoria. Solo así pudo contener el empuje de los delanteros sanjuaneños, quienes llegaron hasta hacerle cinco tiros consecutivos desde la línea de candela y más tarde, cuando todos se mostraban satisfechos por el posible empate, que como ya dijimos hubiera sido lo más justo, rechazó con doble puño el tiro violento con que Chucho Lozano le cobrara el penalty. En esta jugada se presentaron por igual la experiencia del cañonero y la del arquero. Lozano, en espera de que Mosquera hiciera la espectacular estirada ante el disparo, le lanzó la pelota encima, pero este no se movió y defendió el triunfo de la Selección Atrato.[3]

El buen trabajo del árbitro Ángel Palacios P.; el gol de Millo García, que según el cronista pudo ser evitado por el portero de la Selección San Juan, Alejandro Hinestroza, quien era titular en el mismo puesto en la nómina del equipo Normal Foot-ball Club, que en ese momento ostentaba el título de Campeón Departamental; la experiencia de Chucho Lozano y la tarde consagratoria de Senén Mosquera; son datos valiosos que, aparte del detalle narrativo del penalti, nos deja en sus tres párrafos la crónica del periódico La Crítica para beneficio de la historia de los cien años del fútbol chocoano. Del mismo modo que el uso de palabras inglesas en el texto, como score, goal, Foot-ball, penalty, keeper, dan cuenta de que el fútbol seguía siendo tan nuevo que aún había que recurrir a las palabras originales para denominarlo como deporte y para nombrar sus incidencias y puestos en la cancha; así como el empleo, en algunos casos hiperbólico, de voces como cañonero y línea de candela, encuentro, partido y competencia, nos muestran las adaptaciones del lenguaje periodístico de la época para informar sobre fútbol y la habilidad narrativa del autor de la crónica publicada hace 71 años en aquel periódico quibdoseño que se imprimía en mimeógrafo.

Campo de Fútbol Rita María Valencia, Quibdó, abril de 1927. Inaugurada en agosto de 1926, esta fue la primera cancha de fútbol que existió en Quibdó y la única hasta la apertura de la cancha de la Normal Superior a finales de la década de 1940. Allí comenzó el fútbol chocoano, que en 2026 cumple 100 años de historia. FOTO: Archivo Fotográfico y Fílmico del Chocó.

Medio siglo después de inaugurada la primera cancha de fútbol de Quibdó, de conformados los primeros equipos y jugados los primeros partidos; dos décadas después del memorable partido en el que quien sería uno de los mejores arqueros de Colombia le taparía un penalti —cedido por uno de los mejores intérpretes del bombo en la chirimía chocoana— a quien sería fundador y primer rector de la primera universidad pública del Chocó; fue fundado el torneo de fútbol Amistades del San Juan, que en el presente enero acaba de celebrar en Andagoya su 51ª versión; y que junto a la Copa Faraón, en Cértegui, y al Día del futbolista chocoano, en el estadio de la Normal, en Quibdó, entre otros certámenes, le dan continuidad a la maravillosa tradición del fútbol vacacional en una región que, aun sin atención gubernamental, ha encontrado en este deporte una manera amable de sobrellevar su suerte, en escenarios que bien podrían ser más dignos y reglamentarios; pero que continúan siendo tan concurridos como hace 100 años lo fue la primera cancha de fútbol de Quibdó: el Campo Rita María Valencia.[4]

A Cacha y Papora (QEPD), dos cracks de estos 100 años de historia...



[1] Periódico ABC N° 1238. Quibdó, 10 de agosto de 1926. N.B.: aunque esté en desuso esta acepción, pavimento también se refiere al suelo que se interviene para dejarlo plano, afirmado y sólido, con materiales distintos al concreto. Así que, si bien el cerramiento del campo era en concreto, la cancha no lo era.

[2] González Escobar, Luis Fernando. Quibdó, contexto histórico, desarrollo urbano y patrimonio arquitectónico. Centro de publicaciones Universidad Nacional de Colombia Sede Medellín, febrero 2003. 362 pp. Pág. 173.

[3] LA CRÍTICA. Quibdó-Chocó-Colombia. 2ª época, Número 28, Enero 2 1955. 8 páginas. Página 2. Croniquillas de ACC. Archivos digitales 1954 y 1955, cortesía Gonzalo Díaz Cañadas.

[4] Detalles adicionales sobre los primeros años del fútbol chocoano, la primera cancha en Quibdó y algunas figuras de leyenda de este deporte en el Chocó pueden leerse en De la estirpe de Senén Mosquera. El Guarengue, 1° de abril de 2024: https://miguarengue.blogspot.com/2024/04/de-la-estirpe-de-senen-mosquera-jhon.html

3 comentarios:

  1. Saludos estimado profe Julio. Gracias por seguir alimentando la memoria del continente atrateño.

    Elizabeth Castillo, profesora Universidad del Cauca

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  2. gracias al Guarengue por recordarnos siempre las conmemoracione regionales, ocmo esta del futbol chocoano en sus cien años

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  3. Excelente.
    José E. Mosquera

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