17/11/2025

 Tambores en la noche y la Novia de Barranquilla 
Jorge Artel y Esthercita Forero en Quibdó (1948) 

★Imagen Jorge Artel: El Getsemanicense. https://elgetsemanicense.com/
★Recortes periódico La Opinión, 1948: Archivo fotográfico y fílmico del Chocó.

El 26 de junio de 1948, a las 9 de la noche, en el Teatro Quibdó, en la ciudad capital del recién inaugurado departamento del Chocó -cuya vida institucional había comenzado el 15 de enero de ese año-; se presentaron el poeta cartagenero Jorge Artel y la cantante barranquillera Esther Forero, quienes para entonces eran pareja artística y sentimental.

Nacido frente a la histórica Plaza de la Trinidad, en el barrio cartagenero de Getsemaní, cuya vida cotidiana y vecindarios fueron recientemente inscritos en la Lista Representativa de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Nación; Jorge Artel era hijo de un hombre negro de ascendencia francesa y de una mujer indígena de ascendencia zenú. Abogado de la Universidad de Cartagena, académico e intelectual ampliamente reconocido por sus profundos conocimientos sobre ciencia política, marxismo y pensamiento revolucionario, y sobre literaturas de resistencia, como la poesía de Nazim Hikmet (con cuyo nombre completo bautizó a su hijo Jorge) y obras del Harlem Renaissance, de la comunidad afroamericana de los Estados Unidos, como la poesía de Langston Hughes; Artel es el artífice máximo de la irrupción integral de lo negro en el arte, en la poesía y en las preocupaciones políticas durante las primeras décadas del siglo XX en Colombia.

De hecho, cuando Jorge Artel (Cartagena, 1909-Malambo, 1994) llega a Quibdó ya era un poeta reconocido en el ámbito nacional y su voz resonaba -con tesitura y calidad equiparables a las de Nicolás Guillén y Luis Palés Matos- en el Gran Caribe, donde se celebraban las novedades estilísticas y temáticas, el ritmo y la autenticidad de “Tambores en la noche” (1940), un compendio de poemas que le daban personería definitiva, en la poesía nacional y continental, al sujeto negro afrocolombiano, a su historia e identidad, a sus estructuras culturales y espirituales... El Maestro Artel era además un aguerrido dirigente y militante de las vertientes más radicales de la izquierda liberal, cuyo ideario combinaba la reivindicación de clase de obreros y desposeídos con la reivindicación racial de la población negra de Colombia; lo cual lo hacía bastante cercano a dirigentes como el chocoano Diego Luis Córdoba, a quien le dedicaría un sentido y bello poema que en su propia voz dejó grabado en la Radiodifusora Nacional de Colombia, y junto al cual formó parte de lo que el historiador Francisco Javier Flórez Bolívar ha denominado con todo acierto y fundamento “La vanguardia intelectual y política de la nación”.[1]

Recién librado de una detención y un encarcelamiento en la Base Naval de Cartagena, a raíz de sus protestas públicas por el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán y la consiguiente y cruenta persecución conservadora desatada a partir del Bogotazo del 9 de abril de 1948; Artel arriba a Quibdó en un barco procedente de Cartagena, en compañía de Esther Forero, con quien está próximo a comenzar su forzado exilio por las Antillas, Estados Unidos y Centroamérica, motivado por la terrible certeza –que las más fidedignas fuentes le han confirmado– de que su riesgo de muerte por motivos políticos es más que una probabilidad.

Allí en Quibdó, a orillas del Atrato, el poeta Jorge Artel es acogido, entre otros anfitriones, por los hermanos Antenor y Lascario Barboza Avendaño, juez el primero, médico el segundo, oriundos de Calamar (Bolívar) y egresados de la Universidad de Cartagena; quienes ayudan a proveerle refugio seguro en la ciudad. En su edición del sábado 26 de junio de 1948, el periódico quibdoseño La Opinión, “Semanario liberal al servicio de la cultura y de los intereses chocoanos”, dirigido por su propietario y fundador, don Tomás de Aquino Moreno, aguerrido dirigente liberal de la misma estirpe ideológica de Diego Luis Córdoba y de Primo Guerrero Córdoba; registra su llegada en primera página, con las siguientes, emocionadas y dicientes palabras, bajo el título destacado y mayúsculo de JORGE ARTEL:

“Por sobre el amplio lomo del majestuoso Atrato…, acaba de posar su planta de peregrino infatigable del arte, ese fino y exquisito panida de “Tambores en la Noche”, don Jorge Artel.

 

Trae el poeta de ébano un recado intelectual del vecino departamento de Bolívar para las nuevas generaciones del Chocó y lo trae a cuestas sin que el loco vaivén del mar Caribe, con sus locas fanfarrias y sus gritos y su desesperación, lo hubieran hecho desistir del viaje, porque las antenas de su espíritu, extendidas a todos los horizontes, habían captado por anticipado los maravillosos paisajes del Atrato, que corre prisionero por entre las paredes de espesos cortinajes de perenne verdor.

 

La llegada de Jorge Artel a esta esquina del mundo es motivo de fiesta para esta tierra y por eso reciba él el emocionado homenaje de sus ríos y de sus valles y de sus colinas que al unísono le dan la bienvenida. Salud, noble poeta”.[2]

Transcurren tiempos difíciles: el país ha empezado a arder y a teñirse de sangre por las cruentas incidencias de la violencia interpartidista que se intensifica día a día, y el Chocó no es la excepción. De aquella época quedarán en la memoria regional sucesos tan graves como la masacre del río Munguidó, que el gran escritor chocoano Carlos Arturo Caicedo Licona incluyó como relato en su extraordinaria novela corta Glosa paseada bajo el fuego y la lluvia.[3]

Sin embargo, aunque los tiempos parecieran no estar para versos ni canciones, y no era precisamente la poesía lo que convocaba a las gentes a lo largo y ancho del país; en Quibdó se celebra aquella noche del 26 de junio de 1948 una gran velada lírica y literaria en el Teatro Quibdó, con el profesor Miguel A. Caicedo como maestro de ceremonias, y la presentación de la poesía de Jorge Artel y de las canciones de Esthercita Forero. El periódico La Opinión registró el acontecimiento cultural de la siguiente manera:

Gran velada lírico literaria se presentará hoy en el Teatro Quibdó. A las 9 de la noche.

Auspiciada por la ciudadanía, para el día de hoy, a las 9 de la noche, hará su presentación en Quibdó el gran bardo colombiano, cumbre de la poesía afrocolombiana, Dr. Jorge Artel. También debutará la notable cantante Doña Esther Forero.

 

Esta velada, que tiene las características de todo un acontecimiento, porque dará oportunidad al Chocó de conocer y saborear la poesía negra en boca de uno de sus más acendrados intérpretes, ha despertado extraordinario entusiasmo y toda la ciudadanía se apresta a hacer acto de presencia como rendido homenaje al aeda y al excelente e inigualado poeta bolivarense, y a la famosa cantatriz colombiana.

[…]

La presentación estará a cargo del conocido poeta chocoano, profesor Miguel A. Caicedo, cuya fama y prodigiosas producciones son ampliamente conocidas”.[4]


De su histórico paso por el Chocó —de lo que vieron los ojos del poeta en su recorrido de más de 400 kilómetros río Atrato arriba, desde el mar Caribe, y de lo que sintió su alma revolucionaria y sedienta de justicia para su gente— nacerían para la posteridad de la formidable obra de Jorge Artel y quedarían escritos y grabados en su propia voz dos poemas: Noche del Chocó, profunda declaración de amor eterno a la eterna inmensidad de esta tierra; y El líder negro (o El pueblo te quiere a ti), sentida declaración de fraternidad y admiración vital y política, en homenaje a Diego Luis Córdoba.[5]


Era cercana la media noche cuando la velada finalizó. En las almas de los asistentes, rumbo a sus casas por las solitarias y silenciosas calles de Quibdó, resonaban los ecos y acentos de la voz de Jorge Artel y la hermosa y rítmica verdad de cada uno de sus versos apalabraba en la memoria el pundonor y la honra de la historia y de la identidad. Una que otra nota alegre de los cantos de quien años después se convertiría en la eterna novia de Barranquilla incitaba a la sonrisa y al baile, al tarareo y a la alegría... Definitivamente, había sido una noche feliz, como hace muchos días no se vivía en aquella ciudad orillera que poco menos de veinte años después sucumbiría entre las tremebundas llamas de un incendio, en el que ardería una buena parte de su presente y su pasado, y desaparecerían los cimientos de lo que pudo haber sido su futuro.

[1] Un completo tratado sobre este tema es el magistral trabajo del Dr. Francisco Javier Flórez Bolívar: La vanguardia intelectual y política de la nación. Historia de una intelectualidad negra y mulata en Colombia, 1877-1947. Editorial Planeta Colombiana S. A., 1ª edición, marzo de 2023, 383 pp.

[2] La Opinión. Semanario liberal al servicio de la cultura y de los intereses chocoanos. Quibdó-Chocó-Colombia. Año I, 26 de junio de 1948. Pág. 1

[3] Caicedo Licona, Carlos Arturo. Glosa paseada bajo el fuego y la lluvia. 1ª edición, noviembre de 1982. Editorial Lealon. 99 pp. Pág. 83-91.

[4] La Opinión. Semanario liberal al servicio de la cultura y de los intereses chocoanos. Quibdó-Chocó-Colombia. Año I, 26 de junio de 1948. Pág. 1.

[5] Para escuchar los poemas de Jorge Artel en su propia voz, estos son los enlaces:

Noche del Chocó: https://soundcloud.com/user-940821827/jorge-artel-noche-del-choco

El líder negro: https://www.senalmemoria.co/articulos/diego-luis-cordoba-en-voz-de-jorge-artel

La edición de Tambores en la noche, de Jorge Artel, hecha por el Ministerio de Cultura en 2010, puede obtenerse en: https://babel.banrepcultural.org/digital/collection/p17054coll7/id/9/

4 comentarios:

  1. Todo un honor para Quibdó haber recibido a esta gloria dde las Letras afroamericanas. gracias amigo Julio c, por relatar este acontecimiento

    MLPR

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  2. Gracias Julio César, definitivamente Quibdó fue un lugar de muchas cosas buenas, visitantes de lujo y relucientes momentos. Da nostalgia! Saludos miles para tí.

    Jorge Valencia V.

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  3. Qué diciente el poema "Líder negro", que sobresalió en la política nacional. Sin embargo, desde hace décadas ya es usado por su descendencia para repartirse los cargos y hacer la politiquería que tanto daño le ha hecho al Chocó.

    Jesús D.

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  4. Interesante la crónica de 2 importantes cultores,que visitaron nuestra ciudad y expusieron ese gran sentir de angustia de nuestro pueblo . Felicitaciones Julio, por esos importantes aportes históricos.
    Euripides Salas Figueroa

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